
Si hablamos de cultura en Suiza, hablamos de Basilea. La tercera ciudad más poblada y segunda economía del país, concentra su actividad económica en la industria farmacéutica y química —más del 94% de las exportaciones pertenecen a estos sectores—, aunque, a su vez, es referente mundial en el mundo del arte y tiene la universidad más antigua de Suiza fundada en 1460.
Basilea, junto con Zúrich y Ginebra —ambas ciudades helvéticas—, ha sido calificada como una de las 10 ciudades más habitables del mundo. Basta con dar un pequeño paseo por sus calles para estar de acuerdo.
Aunque alejada de los Alpes y de los incontables lagos del país, la ciudad logra mantener el contacto con la naturaleza. El Rin, que divide la ciudad en dos, no solo se encuentra en buenas condiciones, sino que nadar en él es práctica habitual en los meses estivales. Los enormes árboles y zonas verdes, salpicados por toda la ciudad, se convierten en pequeños refugios dentro de la ciudad.
Seis lugares que visitar en Basilea

La Puerta de San Albano (St. Alban Tor) es una puerta medieval de 1400 que da acceso a uno de los barrios más pintorescos de Basilea, lleno de historia y hermosas calles.

La imponente Catedral de Basilea (Basler Münster), de arenisca roja, combina estilos románico y gótico y destaca por sus dos torres. Fue reconstruida tras el terremoto de 1356.

La Plaza del Mercado (Marktplatz) es el vibrante corazón del casco antiguo, famoso por su mercado diario. En ella se encuentra el ayuntamiento (Rathaus), símbolo de la ciudad y sede del Gobierno local.

El Puente Medio (Mittlere Brücke), fundado en 1226, es uno de los puentes más antiguos sobre el Rin. Conecta ambos lados de Basilea y es un símbolo histórico clave con vistas panorámicas del río y la ciudad.

La Puerta de Spalen (Spalentor), construida en el siglo XV, es la más majestuosa de Basilea. Formaba parte de la muralla medieval y destaca por sus torres y relieves históricos, siendo un icono cultural.

La Puerta de San Juan (St. Johanns-Tor), construida en 1356 tras el terremoto de ese año, es una entrada medieval bien conservada que formó parte de las murallas y simboliza la historia de Basilea.


