





Reseña de “The Business Inn”
A pocos minutos andando del centro de Ottawa, el “The Business Inn” se nos presenta como un alojamiento que se ha quedado anclado en el pasado, aunque, por fortuna, sigue siendo funcional; por suerte, sus tarifas están acordes a esta circunstancia.
Detalles de modernización o mantenimiento aparte, servicios como el gimnasio o la lavandería —ambos gratuitos y disponibles las 24 horas—, junto con otros habituales como aparcamiento privado o desayuno tipo buffet, sumados a su ubicación, hacen de este alojamiento una opción a tener en cuenta.
Mi estancia
Me alojé en un estudio doble en régimen de alojamiento y desayuno durante tres noches. En total pagué 316,03 € al cambio.
La habitación era realmente grande. La cama, una de las más grandes de las que he disfrutado hasta ahora, era bastante cómoda. El aire acondicionado individual funcionaba algo mal, ya que una pequeña variación suponía pasar calor o pasar frío. A pesar del tamaño de la estancia, no había armarios dentro de ella, algo que resultaba incómodo al no poder organizar el equipaje.
El baño era tal vez la parte del estudio que más acusaba la falta de modernización. Era completamente funcional y proporcionaban todo lo necesario para la higiene personal —jabón de manos, gel, champú, loción corporal, toallas, etc.—, pero estaba realmente anticuado.
La cocina, como el baño, estaba anticuada, aunque era funcional. Estaba perfectamente equipada: fuegos, horno, máquina de café, hervidor de agua, nevera, congelador, vajilla, batería de cocina, etc.
El salón, de nuevo, era una estancia muy grande. Hacía también las veces de comedor, por lo que tenía una amplia mesa. Además, disponía de dos sofás dobles con una mesa de centro y de una gran televisión. Me llamó la atención algo que no suele ser habitual: había un ordenador con impresora listo para ser utilizado.
El desayuno era francamente malo. Siguiendo el horroroso modelo norteamericano, todo era de usar y tirar y toda la comida —industrial— venía en plástico. La calidad tanto de las bebidas como de la comida era tan mala que llegué incluso a plantearme el no bajar a desayunar.
La valoración general no es mala, aunque tampoco diría que buena. Es cierto que lo que obtienes por lo que pagas no está nada mal, pero todo queda deslucido o por la mala calidad o por la falta de modernización de las instalaciones.


