




Reseña de “Gîte fermier de Saint-Lizier”
Junto al río Salat, en pleno corazón de la región histórica de Couserans, en el departamento de Ariège (Occitania, Francia), se encuentra la “Gîte fermier de Saint-Lizier”. Como su propio nombre indica, se trata de un alojamiento rural y, tal vez, sea uno de los que más honor hace a su nombre de todos los alojamientos de este tipo en los que he estado hasta la fecha.
El alojamiento consiste en un apartamento para hasta cuatro personas con todas las comodidades esperables: cocina completamente equipada, baño, dormitorios separados, etc.
Mi estancia
Me alojé durante tres noches en régimen de solo alojamiento —no existía ningún otro régimen—. En total pagué 192,80 €, incluyendo los suplementos de limpieza y de ropa de cama, además del impuesto municipal correspondiente.
De las dos habitaciones disponibles, una de ellas no fue utilizada, aunque tenía su encanto —estaba situada en un altillo y tal vez eso puede llegar a resultar algo incómodo—. La otra habitación, o más bien espacio —no había separación física del resto del apartamento—, tan solo disponía de una cama de matrimonio con dos mesillas. La cama era muy cómoda y la ropa de cama estaba limpia; no se puede pedir más. La calefacción era mediante estufa de leña y te proporcionaban toda la leña que necesitaras. No había aire acondicionado, por lo que no sé si en la época estival puede hacer demasiado calor. Había conexión a internet mediante wifi, aunque no la llegué a probar.
El baño era algo pequeño e incómodo. Si bien la ducha era de buen tamaño y, efectivamente, cómoda, el inodoro estaba situado en un lateral que correspondía a debajo de las escaleras para acceder a una de las habitaciones, por lo que el techo era demasiado bajo; este hecho hacía que acceder a ese espacio no fuera todo lo cómodo que uno espera. Proporcionaban un par de juegos de toallas, gel y champú. Tal vez por olvido, me sorprendió que no hubiera jabón de manos o, más bien, el bote estuviera vacío.
La cocina, gran protagonista del apartamento, estaba totalmente equipada. Cómoda y funcional, disponía de todo lo que uno puede necesitar: microondas, fuegos, horno, nevera con congelador, tostador, hervidor de agua, máquina de café, etc. Como sucedía en el baño, me sorprendió ver que apenas había jabón limpiavajillas —bote prácticamente vacío— ni bayetas.
La valoración general es muy buena. Es cierto que hay detalles a mejorar, pero si estás buscando un sitio tranquilo, agradable y acogedor donde pasar unos días, desde luego este es tu sitio.


