
Este pasado sábado 10 de mayo de 2025 volvimos a Sos del Rey Católico (Zaragoza, Aragón) para participar en la Rompepiernas 2025, decimosegunda edición de esta cicloturista. En esta ocasión, como en nuestra última participación, la idea era disfrutar de la distancia media: 140 km con 2.200 m de desnivel positivo acumulado.
Las previsiones meteorológicas habían sido bastante cambiantes en los últimos días, pero los últimos informes anunciaban que iba a ser un día complicado de viento y lluvia. Debido a ello, y con buen criterio a juzgar por la alerta naranja que había emitido la AEMET, la organización decidió cancelar los recorridos largo y medio y agruparlos todos en la distancia corta —algo menos de 100 km con 1.600 m de desnivel positivo acumulado—; la distancia garrillas —algo menos de 50 km con 700 m de desnivel positivo acumulado— quedaba igual.
Así vivimos la Rompepiernas 2025
El viernes por la tarde, en la entrega de dorsales, ya se vio que iba a haber muchas bajas de última hora. Aunque los dorsales se pueden retirar el mismo día de la prueba, el día previo, los alrededores del ayuntamiento —donde se entregan los dorsales— suelen ser un hervidero de gente que va y que viene con su bolsa de participante. En esta ocasión, a última hora de la tarde, las bolsas aún se amontonaban esperando ser a recogidas. El sábado, ya en la línea de salida, resultaba evidente que el pelotón iba a ser muy reducido; aun teniendo en cuenta que todos íbamos a salir a la vez.
A las 9:10 en punto sonó la traca que daba comienzo a la Rompepiernas 2025. El tiempo, al menos, acompañaba e incluso se pudo ver algún tímido rayo de luz entre las negras nubes.
Puerto viejo y primer paso por Sos
Como siempre, el primer puerto de la jornada fue el puerto viejo de Sos. A pesar de haber salido todos a la vez, al ser un pelotón relativamente reducido, la subida fue bastante cómoda a pesar del bochornoso estado de conservación —por decir algo— del asfalto.
Las nubes seguían aguantando y se pudo coronar y descender a Sos con el firme seco. Gracias a la ausencia de lluvia, el paso por Sos fue la fiesta a la que nos tiene acostumbrado esta carrera.
Vall D’Onsella y puerto de Cuatro Caminos
Tras el paso por Sos, nos dirigimos hacia la Vall d’Onsella donde nos esperaba el segundo puerto del recorrido: el puerto de Cuatro Caminos.
Hasta llegar a Navardún el recorrido es muy favorable. En casi todo momento el desnivel es negativo y, en esta ocasión, aunque algo molesto, el viento no fue especialmente protagonista.
Nada más llegar a Navardún comienza el puerto. Los primeros km, a excepción de la primera rampa, el puerto es muy sencillo. De hecho, la mayor dificultad en este primer tramo es, de nuevo, el lamentable estado del asfalto; hubo muchos ciclistas que pincharon por esta causa, entre ellos, yo.
Durante la subida, el viento ayudó un poco, así que la subida se hizo más llevadera. Arriba del todo estaba el primer punto de avituallamiento en el que paré; arriba del puerto de Sos también había uno, pero casi nadie paró, ya que estaba sitiado casi nada más empezar el recorrido.
Último puerto y carrera neutralizada
Tras terminar un rápido descenso, la lluvia reclamó el protagonismo. Por el este se veía que venía un frente de lluvia muy feo, y cuando estábamos llegando a Sos para pasar por segunda vez, las nubes ya no aguantaron más y comenzó a llover.
Después del paso por Sos, y conforme íbamos subiendo por la cara norte del puerto de Sos, la lluvia arreció hasta convertirse en algo bastante serio justo al coronar el puerto.
En ese momento, la carrera aún no estaba neutralizada, por lo que el recorrido continuaba camino hacia Castiliscar. Mientras unos cuantos participantes estábamos valorando la situación en la carpa del avituallamiento, llegó un motorista que nos lo puso fácil: nadie bajaba ya hacia Castiliscar y todos debíamos bajar a Sos por el puerto viejo. La Rompepiernas 2025 había terminado.


