
Como ya empieza a ser un clásico, un año más hemos asistido puntuales a nuestra cita con el triatlón en el TriTour Deltebre 2025. Como en las anteriores ocasiones, esta vez también hemos disputado la distancia olímpica —que además este año era Campeonato de Catalunya— que, año tras año, se está posicionando como nuestra distancia preferida a la hora de competir.
A lo largo del fin de semana se han disputado las cuatro distancias: el sábado half y short, y el domingo olímpico y sprint. Por suerte, este año el viento se quedó en un segundo plano y dejó que los protagonistas fueran los triatletas que gozamos de un tiempo casi perfecto; aunque, para ser totalmente sinceros, algo de viento sí hubo, pero poca cosa para lo que suele haber en Deltebre.
Día previo a la competición

A pesar de que la fiesta del triatlón empezó el viernes por la tarde con la charla de Saleta Castro y Lidia Puyals, el comienzo de la entrega de dorsales, reunión técnica para half y short, etc., para los que participábamos en olímpico o sprint, en general, empezaba el sábado.
En la reunión técnica, poca novedad. Los recorridos y el reglamento eran los mismos de siempre. La única novedad fue que, debido a que en distancia olímpica era Campeonato de Catalunya, el drafting entre mujer y hombre estaba prohibido.
Una dulce sorpresa fue que, gracias a uno de los principales patrocinadores de la competición, nos dieron de merendar donuts, brownies, snacks salados, etc. La barra libre estaría también disponible al día siguiente, tanto para desayunar como para la recuperación una vez terminada la competición.
Competición: distancia olímpica
De nuevo con el tritaje puesto. Por delante 1,500 metros de natación, 38 km de ciclismo y 10 km de carrera a pie. Tiempo rozando la perfección: unos 15 °C, sin apenas viento y con el cielo despejado. La única pega, la temperatura del agua: 13 °C.
Para el segmento de natación, la organización ya había advertido de la fuerte corriente en el Ebro; por suerte, como siempre, se nadaba corriente a favor. En el centro del río la corriente aún era más fuerte, y se notó en los tiempos; en mi caso bajé más de seis minutos el tiempo del año anterior. Al salir del agua uno se sentía triatleta profesional: el pasillo desde el muelle hasta los boxes estaba lleno de gente animándonos, lástima que con las pulsaciones a tope y la concentración en la transición, uno apenas se da cuenta de nada.
La T1 transcurrió sin problemas y empezó el segmento ciclista. En el trayecto que unía los boxes con el circuito no había nada de viento, pero sí unos badenes que había que salvar con cuidado. Al llegar al circuito y avanzar unos pocos km, la esperanza de competir sin nada de viento se desvaneció. El viento, de componente noroeste, no fue especialmente fuerte, pero al ser lateral molestó tanto a la ida como la vuelta, aunque fue ligeramente a favor a la vuelta. Personalmente, tal vez tendría que haber ido con más cabeza y menos corazón, y no haber sido tan generoso con los pedales; el ciclismo es mi segmento y no puedo evitar darlo todo.
Una vez colgada la bicicleta y las zapatillas de correr puestas, empezó el segmento de carrera a pie. De nuevo, impresionante la cantidad de gente que había en la zona de meta y giro. El segmento de carrera a pie, igual que el de ciclismo, era completamente llano. El poco viento que pudiera haber, poco se notó, aunque, en este caso, se hubiera agradecido un poco para mitigar el calor. A diferencia de los anteriores segmentos, en este sí había avituallamiento: gel, isotónico, agua, etc. El trabajo de los voluntarios, como siempre, fue espectacular.
Tras dos vueltas al circuito de segmento de carrera a pie, la meta. De nuevo, impresionante. Aquí uno sí se toma un respiro y trata de saborear esa entrada en meta rodeado de gente aplaudiendo y animando. Finalmente, bajé en diez minutos el tiempo del año anterior, estableciendo una nueva mejor marca personal en distancia olímpica. El año que viene, más.


