




Reseña de “Casa Anita”
“Casa Anita” podría ser la definición de hotel con encanto. De regencia familiar, este hotel, sin lugar a dudas, destaca por el cuidado en los detalles. Enclavado en el precioso valle de Chistau, su relativo aislamiento juega a su favor y hace de este alojamiento un lugar privilegiado donde pasar unos tranquilos días.
Este hotel nos ofrece todo lo necesario para una agradable estancia: cómodas habitaciones, restaurante con servicio de desayuno, comida y cena, bar, salón, jardín, aparcamiento gratuito, etc.
Mi estancia
Me alojé durante una noche en una habitación doble en régimen de alojamiento y desayuno. En total pagué 95,00 €.
La habitación era sencilla, pero de un elegante estilo pirenaico. Disponía de una cama de matrimonio, de un amplio armario, de un pequeño escritorio con una silla, de una pequeña televisión y de un sillón. Tal vez lo mejor de la habitación, sin desmerecer el resto, era el gran balcón —con una mesa y dos sillas— con vistas a las montañas y a todo el valle.
El baño, en la línea estética de la habitación, era muy acogedor. Proporcionaban todo lo necesario para la higiene personal: dos juegos de toallas, jabón, kit dental, jabón de manos, gel de ducha y champú. Me gustaría destacar lo agradable que fue la ducha —bañera con ducha— gracias a la magnífica presión y caudal de agua.
El desayuno fue excelente. Con la vista puesta en el producto local, el buffet no era especialmente grande, pero sí suficiente, variado y de calidad. Adicionalmente, se podían elegir productos traídos directamente de la cocina como huevos o yogur.
La valoración general es muy buena. “Casa Anita” es de esos alojamientos en los que se junta todo para hacer tu estancia lo más agradable posible.


